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jueves, 14 de febrero de 2019

ENTREVISTA - Los fantásticos rumbos narrativos de Henry Vargas

Entrevista realizada el sábado 2 de febrero 2019 en Punta de Palma, Puerto Barrios, Izabal.

Resulta interesante conocer propuestas literarias que se desconectan totalmente del entorno, es como saltar el tiempo-espacio hacia terrenos nuevos y fascinantes, entre lo desconcertante y lo auténticamente espontáneo. Los textos de Henry Vargas Estrada son exactamente ese tipo de narrativa, y desde una de las playas más hermosas del país hemos compartido una conversación con rumbos imprevistos. Que la disfruten.


Rodrigo Villalobos: Henry, contame, ¿cuál es tu opinión sobre el estado y desarrollo actual de la narrativa guatemalteca actual?

Henry Vargas Estrada: Para empezar, hay mucho contenido, pero creo que hay que agotar otras posibilidades fuera de lo que ya conocemos todos. Siento como que no nos abrimos a la posibilidad de abordar temas nuevos como escritores guatemaltecos. Nos falta explorar mucho de este género para escapar de lo convencional y romper el molde.

RV: Tu trabajo ha ido en la línea de la narrativa, sos escritor publicado de cuento y novela, con Todo lo que está bajo el cielo (Testigo Ediciones, 2017) y tu más reciente trabajo, Priscila y el espejo (Tregolam, 2018); pero, ¿por qué narrativa?

HVE: Porque es lo que empecé a hacer desde hace años. Yo inicié escribiendo relatos y mi idea siempre ha sido contar historias. En ese sentido, siempre ha sido esa mi intención, llegar al momento de poder comunicar historias. Yo considero que este es el medio, o género, más adecuado.

RV: Sabiendo esto, ¿tenés algo que comentar respecto a la lírica o la poesía?

HVE: Pues a mí me gusta mucho la poesía, pero es algo en lo que yo no me considero un experto. He leído bastante poesía, pero no creo tener lo necesario, o la experiencia, para entrar en esa categoría. Por eso yo evito criticar o hablar de poesía, soy a veces el menos capacitado para hablar de poesía, y de ahí viene mi idea de no hacerla. Con certeza no sabría decirte qué bicho podría picarme más adelante, pero, por ahora, no siento la necesidad de acercarme a la lírica de inmediato y no está en mis planes llevármelas de 'poeta posmoderno' (risas).


RV: Asumo que debés de tener algunos autores de cabecera o referencia para la clase de narrativa en la que trabajás, dígase ficción, fantasía y novela policíaca, ¿quiénes son esas influencias?


HVE: Tengo muchas por nombrar. La verdad es que uno va encontrando más mientras se nutre de lectura. Tengo cierta inspiración para cada ocasión, por ejemplo mis cuentos y mis novelas son muy diferentes, a ambos les doy un enfoque distinto. Si alguien me ha leído sabrá que con el cuento tiendo a experimentar más que con la novela.

Así es como viene mi fascinación por el cuento fantástico argentino, principalmente por Borges, Cortázar también, en algunos casos Bioy Casares; son escritores que como ves son pioneros en el cuento desde su concepción experimental, tienen elementos que no se parecen en nada entre sí con obras de otros escritores de su tiempo o que tengan similitud alguna. Ya hablando de novelas, pues en el caso de las dos que he escrito, tanto la publicada como la que viene próximamente, he experimentado con lo fantástico, pero no precisamente de manera estricta. Por ejemplo, Priscila y el espejo es una novela muy distinta a lo que a mí me gusta leer de ese género, está alejada de mis intereses como lector en muchos aspectos, fue bastante raro porque para empezar es 'fantasía urbana', es decir, todo ocurre en una ciudad y es el tipo de fantasía del que menos he leído. Otra curiosidad es que el aspecto urbano, yo en mi cotidianidad cultural, lo veo ajeno, soy vivo en un área rural del país y la ciudad para mí es algo que sigo sin comprender del todo, entonces la idea hacer una novela en una ciudad tiene poco que ver con mi entorno, por eso quise enfocar de esa manera ese contexto, siempre bajo la idea de 'lo fantástico'.

Ya la otra novela, de la que no quiero develar mucho para evitar spoilers (risas), estaba pensada de una manera y terminó siendo una grata sorpresa que tuviera un giro completo hacia todo lo contrario, resultó siendo algo totalmente inusual debido también al momento que estoy viviendo y hace más interesante el rumbo que ha tomado. Por ello siento que a veces uno no tiene que tener el control, o automatizarse en la creación literaria y de alguna manera uno logra desarrollar mejor su influencia con esa variedad en determinado momento.

Portada de «Priscila y el espejo» (Tregolam, 2018) de Henry Vargas Estrada.

RV: En tus textos veo que te metés en temas que no son muy comunes dentro del canon literario guatemalteco, es decir, no encontramos denuncia social, ni vemos ideología política, te noto también muy ajeno a la misma cultura guatemalteca, entonces, ¿qué opinión tenés vos de este tipo de literatura tan fuera de las fronteras guatemaltecas, con temáticas más comunes en libros que vienen del extranjero? Y, ¿le ves algún futuro acá en el país o notás cómo lo reciben los lectores?

HVE: Ha sido un terreno difícil de entrar, porque la percepción que se tiene de la literatura nacional va muy ligada a la memoria histórica y a la idiosincrasia que maneja la sociedad, sea la ideología que sea. Si te das cuenta, la novela guatemalteca tiene muchas cosas en común con el cuento casi siempre, permanecen esas ideas temáticas principalmente, o de cómo se percibe 'lo guatemalteco'.

Además, creo que esa desconexión que yo tengo hacia esas isotopías, obviamente tiene que ver con muchos factores, por ejemplo, los escritores que me gusta leer, es algo que yo antes no percibía, porque siempre se dice que el escritor escribe de lo que sabe y su entorno, por eso me cuestionaba a mí mismo el porqué no estaba familiarizado. Resulta que en realidad era todo lo contrario, yo sí escribía de lo que sé. Y si te das cuenta, las obras más conocidas de la literatura guatemalteca actual están en un contexto muy distinto, hablando de la urbe y lo citadino; diría que la aproximación a la ciudad es casi siempre el epicentro de esas obras narrativas, como las de 'los X'.

RV: ¿Crees que hay que formar algún conjunto de lectores para este tipo de literatura en particular o su necesitamos de algo todavía para acercarnos como sociedad a la creación de esa tendencia literaria?

HVE: Considero que se deberían de abrir más los espacios editoriales y de publicación, no se debería hablar tanto de estimular al lector porque el género y las temáticas ya existen y si viene generando un mercado a partir de ello, hay bastante gente trabajando fantasía y ficción. Creo que hay muchos estereotipos sobre cómo debe ser la novela guatemalteca; y para quienes no estamos inmersos en la ciudad, no tenemos la misma idea de lo que es la ciudad y hacemos las cosas de manera diferente porque nuestro entorno es igual de diferente.

RV: A vísperas de tu tercera publicación y sabiendo que has sido publicado en dos ocasiones previamente, ¿cómo visibilizás que el campo editorial trabaja a los autores como vos tan al margen de lo establecido? Esto considerando que hasta fuiste publicado por una editorial española [Tregolam] en la última ocasión.

HVE: Es muy difícil en verdad, porque hay escepticismo siempre. Montón de veces he notado como no se nos toma en serio, se piensa que es literatura light cuando en los países occidentales de Europa y Estados Unidos esa barrera ya se está botando. Obviamente también presiento que el mismo mercado literario está centrado en hacer presentaciones de libros de una manera ya establecida. Por eso pienso que se debería hacer más amplio el mercado y la publicidad que eso conlleva.

Yo te había comentado que llegué a pensar muchas veces de que habría sido mejor llevar mi obra a la Expocomicon, en vez de FILGUA (risas). Quizá ahí hubiera vendido más que en una feria de libros. Y, a lo mejor suene raro, pero esa gente está más acostumbrado a este fenómeno de 'lo fantasioso', que quienes consumen literatura acá en Guatemala.

RV: Y bien, has empezado tu carrera literaria a los 25 años, ¿qué mensaje le darías a las personas que están interesadas en entrar al mundo de la literatura desde tu perspectiva, tomando en cuenta incluso el momento que vive nuestro país?

HVE: Pues, siendo muy sincero, la situación actual es muy difícil, hay mucha polarización y estamos viviendo una época muy extraña donde se pelea y discute en casi todos los ámbitos. Pienso que, considerando el entorno, en este sentido, el escritor debe traer calma. Lo que le diría a alguien que desea formar parte de este ambiente es que se anime a hacerlo y sea fiel a su propia voz, sin dejarse llevar por lo que damos por establecido. En cierto modo, las reglas están para romperse, no deberían haber motivos para que alguien limite la manera en que debes escribir o de qué temas deba hablarse. Hay que buscar esa voz individual y sacarla a la luz.

Portada de «Todo lo que está bajo el cielo» (Testigo Ediciones, 2017) de Henry Vargas Estrada.

***

Actualmente, Vargas, tras haberse licenciado por la Universidad Francisco Marroquín en Lengua y Literatura, se desempeña como tallerista y es un ávido lector que invierte su tiempo entre libros y el negocio familiar. Ha sido escritor destacado y condecorado de su región barrioporteña y espera seguir mostrando año con año nuevas publicaciones de su interesante narrativa con apenas 26 años.

El trabajo narrativo de Henry se puede encontrar en diversas librerías del país. Sin embargo, sus libros también se hallan en plataformas digitales como Amazon y a costos bajos. Digno de mención es también su aporte y visión crítica en medios como YouTube a través de su canal homónimo, Henry Vargas, anteriormente conocido como Bibliómanos, además de su activa participación en columnas de Revista La Fábri/k/.

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