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jueves, 6 de diciembre de 2018

CINE - Cuando el arte no es suficiente: El caballero oscuro contra Black Panther

Grayscale photo of a Boy holding Batman plush toy por Mohamend Abdelgaffar.

Como entusiasta y admirador de las historias, a veces me pregunto si las cosas consideradas historias buenas son realmente buenas o son solo mentiras propagadas por un colectivo que repite como bocina: “¡sí, esto es bueno!”.

Sé que es una pregunta rara, pero creo que debería tener solución. Aunque no creo que pase. 

Lo cual me lleva a una conclusión: lo único bueno es lo que considera cada quien como bueno. O sea, cada opinión es subjetiva. Sin embargo, hay elementos artísticos que no se pueden ignorar y que se deberían recompensar aunque no sean considerados como buenos. Oscar Wilde decía que el arte está para ser contemplado. Las obras artísticas tienen que ser admiradas y recompensadas. Deben ser expuestas para que todo el mundo las mire.

Pero (y esto lo digo en serio), ¿qué obras merecen estos reconocimientos? Los premios siempre han sido algo controversial. En el cine, los Oscar han generado polémica día a día por las películas que ganan, pero sobre todo por las que no lo hacen. Creo que no les miento cuando les digo que muchos admiradores a veces miramos películas que nos maravillan y nos decepcionamos cuando no las nominan. Y sí, sé que eso no es importante, y más en una industria del cine que cada día se desconecta con los espectadores. Pero no crean, duele un poco.

Ahora bien, tomemos en cuenta algo: ¿qué necesitan los premios para volver a maravillar al público? Dar un golpe en la mesa, posiblemente hacer algo loco. Sin embargo, ¿qué pasa cuando haces algo que crees que va a funcionar y te vas para el otro lado? Es un gran fracaso.


Night television tv video por Tookapic.

Sé que la introducción ha sido larga. No obstante, ahora llego a mi punto: las películas de superhéroes. 

Y muchos dirán, “¡Henry, pero si ya estoy harto de los superhéroes! Esas películas no son arte”. Eso es cierto. Quizás el 90% de las películas de superhéroes no son arte. Incluso a mí, que me gustan, me parece que ya no innovan, que no tratan de ir más allá. 

Marvel, por ejemplo, sigue repitiendo la misma fórmula de siempre. Ya no vemos cosas nuevas. Yo, obviamente, no espero mucho de eso. Sin embargo, hay gente que quiere algo más, o cree que hay algo más. Esa gente piensa que los superhéroes pueden ser arte.

¿Y pueden? Yo creo que sí. Y lo han hecho antes. Pero es algo muy difícil. Creo que para un director debe de ser complicado tomar a un personaje que tiene tanta fama y tratar de hacer algo artístico con ello. Me imagino que por eso es que normalmente tenemos películas que parecen ser sacadas de producción masiva en una fábrica. Debe ser casi imposible.

Pero han ocurrido excepciones. Creo que Christopher Nolan puede responder muy bien a esa pregunta. Él, habiendo sido director de obras maestras como Memento e Insomnia, sabe perfectamente lo que es hacer arte. Y sí, también lo hizo con los superhéroes. Aunque no lo hizo de inmediato.

Su primer intento fue simple. Batman Inicia fue una película de origen, como muchas. Eso sí, también trajo un tono nuevo, una visión realista y poderosa de un superhéroe clásico. Con un guión simple y hasta predecible, pero con gran confianza, Nolan nos da una probadita de lo que es capaz.

Batman Inicia fue eso, un inicio. La consagración definitiva sería en 2008. El caballero oscuro se estreno con mucha polémica. Heath Ledger, el actor que interpretaba al Joker en la película, murió de forma misteriosa y repentina. De inmediato, la película empezó a recibir notoriedad de la forma menos esperada. Las criticas comenzaban a llegar, la gente hablaba… la película era legendaria.

Diez años después, todavía la recordamos. Recordamos ese intro fantástico con el Joker asaltando el banco. O la fantástica escena del interrogatorio. O antes, la persecución por las calles de Gótica. Ah, y como no olvidar las escenas con la gente en los barcos.

Pura magia cinematográfica. Una película que trascendió su género, que hizo que la gente olvidara por un momento los disfraces ridículos y se concentrara en sus personajes. Todo un triunfo artístico en un género comercial. Por primera vez, los superhéroes habían trascendido a las historietas.

Pero no fue así. Esa euforia fue un espejismo. No importaron las opiniones de los críticos, quienes pusieron a la película entre sus mejores del año. Mucho menos valieron los clamores de los fans. Al final, la Academia no la nominó a mejor película, prefiriendo honrarla con un muy merecido premio póstumo para Heath Ledger. Aquel fue el primer premio principal ganado por una película de superhéroes, pero aún así no fue suficiente.

Es más, muchos lo consideraron como una afrenta. Una afrenta que surge diez años después, luego del anuncio de las nominaciones a los Globos de Oro. Por primera vez, una película de superhéroes es nominada a mejor drama en un premio importante. Y no es quien ustedes piensan.

No cabe duda que Black Panther fue un éxito. Si recibir críticas hasta las nubes y superar los mil millones en taquilla no es un éxito, entonces no sé que es. ¿Es suficiente? Para mí sí. Black Panther tiene su merito como un evento para una raza entera. Eso vale mucho. Pero no creo que eso la haga candidata a mejor película. Me parece que esta vez las buenas intenciones minimizan a la calidad.

Y no es que quiera hablar de complot o de fraude. No es esa mi intención. La posibilidad está allí, y si Black Panther gana, puede que sea bueno para los superhéroes. Sin embargo, para mí, como fan, siento que el género no ganará con lo mejor.

El arte está para ser admirado y recompensado. El Caballero Oscuro lleva diez años esperando su recompensa. Hoy, cuando el género de superhéroes se estanca en formulas predecibles y chistes blancos, no es momento para este premio. El tiempo ya pasó.

Ojalá y me equivoque. Pero si pensara eso no habría dicho todo lo que dije.

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