Revista cultural y literaria centroamericana

Header Ads

Imagen de Nuestra Señora de los Dolores del Cerro - Análisis

PUBLICACIÓN POR ENRIQUE ALFARO / 6 DE MARZO 2019

Imagen de Nuestra Señora de los Dolores del Cerro.
Imagen de Nuestra Señora de los Dolores del Cerro.
Cortesía de Enrique Alfaro.

El uso de imágenes es propio del ser humano. Así trasmite información visual; en un principio tenían un fin mágico, como si al pintar un animal este fuese más fácil de atrapar a la hora de cazarlo. Posteriormente, se convirtieron en elementos para mostrar la historia y la grandeza, o bien recordarles a las personas lo que significaba un ideal.

En Guatemala, durante la  época  colonial, los religiosos  iniciaron una campaña de evangelización a través del uso de símbolos e imágenes, entre otros elementos.  Así en las  fachadas  de las  iglesias y dentro de las mismas  había historias que contar para que el individuo entendiera la llamada “historia de la salvación”.

Una de las más impresionantes esculturas que tiene origen legendario e histórico es la Virgen del niño perdido y hallado en el templo. Es también conocida como Nuestra Señora de los Dolores del Cerro. El  origen de  este  nombre es propio a lo que intenta representar y el lugar donde se veneraba, es decir, el Cerro de la Cruz.

La imagen representa a una mujer que está llorando, su mirada es hacia lo bajo. Las manos están juntas como si su dolor lo comprimiera con la fuerza  de las muñecas dentro de sus puños. Tiene tallada un trozo de tela sobre la cabeza, único recordatorio de que en algún momento fue de una obra de talla completa. En la actualidad se le viste con telas, ya que en algún momento del siglo XVIII, pasó de ser de talla completa a de vestir.

La escultura quería mostrar el dolor de una madre al perder a su hijo, y se utilizó para representar el pasaje del Evangelio de Lucas, que describe cuando Jesús, aún de doce años, se perdió en el templo. Sus  padres no sabían dónde estaba y se pusieron a buscarlo. El retablo tenía a la imagen de la Virgen de los Dolores del Cerro al centro, junto con el Señor San José y el Niño Jesús, llamado El perdido.

Esto fue dispuesto de este modo, a manera de que las personas que ingresaran al  santuario, pudieran contemplar o entender la escena de lo que se pretendía enseñar. Así la catequesis se formalizaba con el uso de representaciones teatrales, de tal manera que utilizando otras tres esculturas (una  de San José, del Niño Jesús y una copia de la Virgen del Cerro) se sacaba una procesión en busca del hijo perdido. Este Niño Jesús estaba guardado en otro templo y luego de que los padres buscaran por dos días, lo encontraban.

Imagen de Nuestra Señora de los Dolores del Cerro.
Imagen de Nuestra Señora de los Dolores del Cerro.
Cortesía de Enrique Alfaro.
Era algo semejante a las posadas, San José y la Virgen pasan la noche en una casa; y lo mismo al día siguiente, luego ya reunidos los tres regresaban al santuario.

Este proceso de enseñanza era muy útil para recordar la importancia que tiene la unión del hombre con Dios, y los ruegos que puede alcanzar la Madre de Jesús ante este.

La imagen de la Virgen de los Dolores del Cerro, era  tan importante que según el padre Domingo Juarros, la ermita tenía título de Santuario. En la clasificación eclesial, esto significa que muchas personas llegaban a este lugar, en busca de algún milagro, como voto, para orar, entre otras muchas razones. El sacerdote Joseph Eloso ha de mencionar su importancia, junto a otras esculturas del Valle de Panchoy, como la Inmaculada Franciscana. 

Pues desde que la imagen fue realizada por el escultor Manuel de Chávez, en el año de 1701, tuvo mucho auge. Precisamente por su origen milagroso. Existen varias versiones del hecho. La más popular es que un nativo del lugar llamado Silvestre de Paz vio en el cerro una luz que se movía. Cuando se acercó solo había un trozo de  madera. Este se lo llevo a su casa, pero dicho trozo de madera emanaba una luz. Se le ocurrió mandar a realizar una Virgen.

Y desde ese momento quienes la conocieron la han llamado con diferentes nombres. La han llamado "Virgen del tronco", relacionando su origen con la Madre de Jesús. También "Virgen de los milagros" o bien "Virgen milagrosa", por la cantidad de hechos prodigiosos e inexplicables que surgen alrededor de esta devoción. En este siglo se le ha llamado "Reina de la Esperanza", porque el día que sale en procesión (cuarto sábado de cuaresma) siempre va en color verde.

La escultura durante el siglo XVIII fue tan importante que al ser trasladada la Ciudad de Guatemala, del Valle de Panchoy al Valle de la Ermita, fue recibida con repique de campanas y colocada en el altar mayor. Lastimosamente no tuvo una nueva capilla, sino se unió al templo de Candelaria.

Estas obras artísticas tienen como fin recordar al hombre la importancia de que hay una persona que constantemente se recuerda de este. Ese fue el motivo, por el que la imagen tuvo gran auge, porque las personas sentían que no estaban solas y que la imagen les trasmitía lo que ellos no podían ver. 

Así las diferentes esculturas y pinturas que se exhiben dentro de los templos católicos mantienen la esperanza de lo que un día le espera al cristiano en el  Cielo.

Fuentes:
ENRIQUE ALFARO



Publicar un comentario

0 Comentarios