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martes, 12 de marzo de 2019

RESEÑA - Jazz salvadoreño para mover el espíritu



El Teatro Dick Smith del Instituto Guatemalteco Americano fue el escenario de la primera participación de la representación de El Salvador en el «Jazz Festival de Guatemala». Este evento que tiene 19 años de llevarse a cabo y que como en ocasiones anteriores no deja de sorprender con la virtuosa participación de músicos extranjeros y nacionales.

Para amantes nóveles y experimentados de este género es un verdadero agasajo para los oídos y para el espíritu, que indudablemente no puede dejar de moverse al escuchar los ritmos alegres de herencia afroamericana. 

Y es el que el IGA se ha dedicado desde su fundación a promover la cultura estadounidense y nacional; lo hace a través de la biblioteca y centro cultural Walt Whitman, los diferentes eventos en el Teatro; los espacios para exhibición de pintura y otros tantos que el Jazz como componente de la cultura estadounidense no podía quedar de lado.

La noche del 11 de marzo, fue no solamente una presentación más de las diferentes que se han tenido en otros espacios como el Parque Central, IGA en Quetzaltenango o en el mismo Teatro; contó con la presencia e introducción de la actividad por parte de la directora general Ana Sylvia Ramírez; quien dio a conocer con agrado que en esa oportunidad El Salvador se incorporaba al grupo de países que año con año nutren el Jazz Festival de composiciones propias, conocidas y regionales. 

En el mismo evento el embajador de El Salvador en Guatemala presentó a la agrupación  Jazz Trío ES integrados por: René Muñóz (teclados), Oscar Alejandro (bajo), y Chepito Paiz (Batería); y agradeció la presencia de la comunidad salvadoreña en Guatemala y del resto de los que nos encontrábamos presentes esa noche.

La participación  del Jazz Trío fue diferente e interesante por las siguientes razones: la habilidad en el manejo de mas de cuatro ritmos durante la interpretación por parte de la agrupación; la coordinación de los integrantes que no puede deberse más que a la preparación constante, talento y a años de experiencia por parte de los músicos. Tres instrumentos estuvieron presentes y no obstante Oscar Alejandro se encargó de traer a escena la trompeta, al imitar su sonido y apoyarse con el micrófono (para lo que sin duda hay que tener habilidad). Chepito Paiz, además de contar con una batería con un bombo de madera, que le permitía ejecutar otros efectos sonoros muy ad-oc a su composición original Hombres de Maíz; se embebía del ritmo, mostraba un gozo en el escenario y lograba transmitirlo a los espectadores. René Muñoz con su virtud de tecladista supo hacer amena la noche y conmover a la comunidad de salvadoreños cuando en la interpretación final, cantaron en compañía de la agrupación "El Carbonero", que es popularmente llamado el segundo himno de El Salvador.

Jazz Trío ES ejecutó arreglos en jazz a melodías folclóricas salvadoreñas y composiciones originales de los tres integrantes; fue una noche para escuchar la cultura de El Salvador y para deleitarse con la habilidad de los músicos y del ritmo estadounidense en un recinto guatemalteco; lo mejor del complemento inter-cultural conservando y promoviendo lo propio para que futuras generaciones y aún en otras latitudes conocieran melodías como el Torito Pinto.   



Les invito a acercarse a las diferentes presentaciones del Jazz Festival de IGA, las cuales no tienen costo alguno y cuyas entradas pueden conseguirse en el Lobby de la sede en Zona 4; puede enterarse de las próximas presentaciones y otras actividades en jazz.iga.edu.

Fuente y fotografías: Luis Ricardo López Alvarez
Escritor y crítico literario guatemalteco.

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