Revista cultural y literaria centroamericana

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RESEÑA - Una pareja ejemplar: Roderich Thun y Manuela Tattenbach

Columna publicada anteriormente en el Periódico El Sol de Colombia, el día 3 de noviembre de 2018.

Qué maravilla es conocer y saber de la existencia de personas honorables por el legado que les dejan a futuras generaciones, han nacido hombres y mujeres que evocan inspiración por la huella brillante que han dejado para la historia, brillo que suele ser más fascinante que las propias estrellas del coloso cielo. Nunca olvidarnos de su maravilloso trabajo será el mejor homenaje que podemos realizar a estos personajes de magníficos ideales y de renombre internacional que gozan de un perfil extraordinario. Ese es el caso que nos convoca hoy acá.

De manera formidable, una persona puede hacer feliz a millones de personas, claro ejemplo sería la felicidad que desborda un cantante en un solo instante. Y la unidad leal de dos personas hará noblemente el doble de lo que hace una sola. Y, por qué no, cuando se unan un millón de habitantes para un solo fin, sería esta una obra espléndida de máxima admiración.

Hay hombres que hablan sin detenerse y sin coherencia, por lo que en muchas ocasiones ni ellos mismos se entienden, cuando sucede esto es notable que dicha persona no es un lector. Por el contrario, un lector asiduo nunca quedará en ridículo y todo lo que transmita será un contenido de inmenso placer estético, en el mayor de los casos. Por eso constantemente debemos estar leyendo libros enriquecedores a nuestro lenguaje. Todo conocimiento científico y cultural que obtenemos, normalmente, es a través de la extraordinaria lectura.

Roderich Thun y Manuela Tattenbach.

¿Quiénes fueron Roderich Thun y Manuela Tattenbach? Ejemplar pareja, promotores de la educación por toda Centroamérica, a través de la radio y los libros; el legado que le dejaron a esta bella población es admirable y ojalá muchos que hayan conocido de ellos puedan unirse fielmente a seguir promoviendo el desarrollo educativo propuesto por ambos, en lo cultural y lo social.

Roderich Thun Stotzingen nació en Innsbruck, Austria, el 30 de enero de 1908 y falleció el 3 de abril de 1983 en San José, Costa Rica. Manuela Tattenbach nació en Berlín, Alemania, el 24 de setiembre de 1926, pero creció en Costa Rica, ella fue también nieta del expresidente de Costa Rica, Rafael Yglesias (1894-1902), murió el 7 de agosto de 2010. Se sabe que doña Manuela conoció al doctor Thun en un viaje que hizo a Austria. En 1955 contrajeron matrimonio, viviendo por algunos años en Europa, pero el campo empujó a doña Manuela y se devolvieron a Costa Rica. Vivieron por donde creció Manuela y los campesinos los visitaban, muchos le preguntaban cosas al doctor Thun y no sabían leer ni escribir, por lo que él buscaba como explicar sus dudas.

¿Cuál fue el legado de esta pareja? Pues resulta que el doctor Thun, de afable corazón, tuvo la idea fantástica de apoyar académicamente a la población campesina y gracias a su esfuerzo, y con ayuda incondicional de su amada esposa, nació el Instituto Centroamericano de Extensión de la Cultura (por sus siglas ICECU), esta no es más que una institución sin fines de lucro en contexto de enseñanza y que procura llevar conocimientos a los desinformados a través de la radio y los libros que salen anualmente por toda la región. El 12 de octubre de 1964 sale a la luz el primer programa en Costa Rica por Radio Monumental bajo el formato de preguntas y repuestas; hoy en la actualidad conserva el nombre de «Oigamos la repuesta», que se escucha por muchas radios de los países centroamericanos. El libro Almanaque: escuela para todos comenzó a salir en 1966 y desde entonces circula indeteniblemente por toda la región. Thun fue además el creador de grandes instituciones que han colaborado con la niñez y con el mejoramiento de la calidad de vida de millones de centroamericanos.

Esta historia de amor es indescriptible, evoca que los imitemos en lo maravilloso que ambos hicieron. Además, es de suma inspiración el legado que nos dejaron, si tan solo en cada uno de los países del globo hubiesen más parejas como esta; se trata de personajes que han enriquecido de nobleza la historia cultural y social del istmo centroamericano. La solidaridad de ambos fue firme, incluso más que la propia tierra. Es sorprendente que la unidad de estas dos grandes almas nos demostraron, con su humilde práctica, la ayuda incondicional al prójimo.

Para la población de todos los rincones de Centroamérica a quienes acudieron Thun y Tattenbach, esta pareja fue una suerte de trabajo honrado y desinteresado, a quienes siempre se les recordará, con genuino cariño, la virtud admirable de su labor. Los dos nacieron lejos de estas tierras, pero el hado los unió para que cumplieran una misión que les cambiaría la vida a miles que viven totalmente en el olvido.

Ya que en muchas ocasiones el gremio campesino es ignorado por los políticos e instituciones (excepto en época de elecciones), e incluso mayoritariamente por "grupos intelectuales" que excesivamente se burlan de su forma de vivir, actuar y hablar, los que tenemos un poco de conocimientos académicos debiéramos sentirnos agradecidos de haber aprendido a leer y escribir, porque miles y miles en todo el universo se han despedido físicamente del mundo sin haberlo hecho; a su vez, debiéramos sentir dicha en compartir un poco de nuestra formación y alfabetización con quienes así lo requieran.

No importa dónde nacemos ni dónde crecemos, lo que sí es importante es lo que hacemos donde sea que nos encontremos, si tenemos ideas que iluminen a dos personas, llevemos esta noción a practica fiel. No nos quedemos atrapados en el pasado ni en la imaginación, ignoremos los comentarios ordinarios, en cualquier etapa de la vida podemos superarnos y en cualquiera parte de ella aprendamos a levantarnos como una sola unidad social. Mientras estemos vivos nunca dejemos de insistir y si dejamos de hacerlo que sea hasta que nuestro corazón deje de palpitar…

Referencias:

Carlos Javier Jarquín.

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