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domingo, 14 de abril de 2019

ENTREVISTA - Las aristas editoriales y literarias según Pep Balcárcel

Entrevista realizada el día lunes 8 de abril de 2019 en la Ciudad de Guatemala.

Un día ordinario coincidimos, hace un par de años atrás ya, y a través de un grupo de Whatsapp con inquietudes literarias en común. Balcárcel ya era un colega reconocido en el medio literario y el resto éramos unos jóvenes ambiciosos e ingenuos con aspiraciones de publicar.

Resulta que, con tan corta edad, la amplia experiencia literaria le ha aportado a Pep Balcárcel una madurez introspectiva, de la mano de reconocimientos y participaciones indelebles que se han traducido en éxito laboral y una forma de vivir.

Periodista, freelance, tallerista, editor, escritor y gestor cultural guatemalteco; con esta premisa introductoria, procedo a compartir un poco de la entrevista que me ha permitido recientemente y en exclusiva para Revista La Fábri/k/ tan distinguido escritor.

Foto: Mic De León.

Rodrigo Villalobos: Contame, ¿quién es Pep Balcárcel?

Pep Balcárcel: Mirá, mi versión autobiográfica es la que está en la solapa de ese libro [El asesinato del cuervo (Magna Terra, 2017)] y para qué mentir (risas). No me llamo Pep, de hecho, mi nombre es Luis Mario, ya el origen del Pep tiene otra historia que creo que es mejor que se mantenga en el misterio en vez de contarla, porque no tendría nada de interesante. Y pues, digo que soy escritor porque escribo, pero no sé si la gente crea eso o si así lo percibe. Yo supongo que eso soy porque eso hago a veces y a eso me dedico.

Estudié literatura en la Universidad Francisco Marroquín, y ya terminé solo que no he hecho los trámites del título, eventualmente pienso hacerlos porque quiero estudiar una maestría. He publicado un par de libros de poesía y cuento, creo que han sido en su mayoría meros intentos, yo no los consideraría del todo como mi legado literario, más bien han sido unos primeros acercamientos. Todos los días me levanto para trabajar, pues soy freelance y consultor de varios proyectos. En realidad, eso hago, pago cuentas, como y cago. Ese es Pep…

RV: Bueno, entonces ¿quién es Luis Mario Martínez?

PB: Básicamente, el mismo tipo (risas).

RV: Ahorita que lo comentabas tu catálogo editorial, hasta el momento, incluye tanto incursiones en poesía como en cuento y, para alguien que desea ser publicado, muchas veces prevalece la idea de estar comprometido con un solo género literario. ¿Cuál preferís vos y por qué?

PB: Fijate que es raro, no me casaría con ningún género, vos. Creo que el género que más consumo es novela, pero nunca he escrito una novela. Tal vez algún día lo haga. Pienso que eso del género depende de lo que se me dé por escribir en el momento. Cada uno de mis libros ha tenido un proceso distinto, por ejemplo, con Obelisco 65 (Letra Negra, 2012) que fue el primero, fue algo donde dije “quiero hacer un libro con este concepto y quiero que todos los poemas partan de esto”, pero ya en El asesinato del cuervo (Magna Terra, 2017) fue algo aparte, fueron cuentos que ya estaban y otros que iban a formar parte de otro libro, pero que compartían algo que me pareció que les unía, después vino Retazos de país roto (Sión, 2019) que son poemas con cierta unidad y que parten de otro ejercicio literario, otra cosa que yo quería hacer.

Supongo que depende de lo que desee hacer en determinado momento y primeramente dependerá de si quiero o no hacer un libro. Y es que no quiero sentirme presionado nunca a decir “tengo que terminar este proyecto” o “me voy a proponer publicar tal libro”, y reflexiono que, al no tener esa presión, pues no me encasillo en un género; y tal vez voy a la mitad de un poema mientras me doy cuenta que tengo por ahí otros poemas dispersos que se pueden volver una publicación. Es sobre todo un procedimiento que irá surgiendo y apareciendo por sí solo.

RV: Pep remontémonos a tus inicios, ¿cómo fue que incursionaste en este ambiente o ‘mundillo’ literario? ¿Cuál fue tu primer acercamiento o tu primera experiencia?

PB: Te diría que fue con Javier Payeras. Yo recuerdo que él me apoyo bastante, fue mi primer acercamiento porque conocía su obra y lo conocí después para una Filgua, pero me pareció alguien muy humano, un autor tangible y accesible, alguien cercano. Javier me habló, me dejó su correo y eso me hizo sentir próximo a él. Luego ese mismo año empecé a trabajar en Sophos, y coincidentemente presentaron un libro de Estuardo Prado y ahí empecé a conocer a más gente. Tal vez por eso guardo cierta proximidad con ese grupo, los que llaman de la ‘Generación X’. Pienso que nunca me lo había planteado (risas), pero ahora lo veo más claro tras varios años.

Sin embargo, también poco antes hubo otra presentación en la Embajada de México, fue de Javier Payeras con su libro Limbo (Magna Terra, 2011), me encontré por primera vez con Philippe [Hunziker] de Sophos quien luego me dio empleo, conocí a Armando [Rivera] de Letra Negra, también a Julio Prado, entre otros. Me di cuenta entonces que al reconocerlos a ellos de rostro me empecé a topar con sus libros. De pronto, a finales del 2011 yo ya estaba laborando para Sophos y buscaba textos de ellos. Vi la presentación de la segunda edición de Los amos de la noche (Editorial X, 2011) de Prado y entonces empecé a acercarme a esto. Yo busqué más de sus libros y a esa mara. Frecuentaba ya sus presentaciones de libros. Así fue como en una ocasión le dejé a Armando mi poemario de Obelisco 65 (Letra Negra, 2012), y pues nació mi primera publicación.


RV: Hasta donde sé, tu campo literario es muy amplio, es decir, también sos editor y por ello tenés Pato/Lógica Editores, ¿de qué va Pato/Lógica?

PB: Mirá, Pato/Lógica en esencia es un proyecto que siempre quise armar porque cuando estuve en Letra Negra me di cuenta que hay dificultades con los escritores en Guatemala. Pasa que a veces estas personas no hallan espacios para publicar, me refiero a que muchas veces deben costear parte de su obra a publicar, deben esperar a que pase mucho tiempo para llegar a una librería o deben conocer a alguien, si no poseen los contactos adecuados nunca verán física su obra. Siempre hay muchas barreras para publicar un libro y sobre todo si se trata de tu primer texto, eso es lo que muchas editoriales consultan “que cuál es el respaldo que traes para publicarte” o “qué trabajo traes de referencia”.

Entonces en primera instancia Pato/Lógica hacía esto, buscar que los autores tuvieran un espacio para publicar esas obras que no han tenido cabida en otras editoriales, o que carecen de apoyo por ser primeras obras, incluso para aquellas personas que carecen de recursos económicos para costearlos. Y tampoco es que Pato/Lógica maneje grandes millonadas de dinero, pero es un riesgo a asumir y a veces hacemos ediciones muy breves, hablamos de entre 20 y 50 ejemplares que van creciendo conforme la demanda. De hecho, por ello nos adherimos al Print On Demand (Impresión bajo demanda), cosa que nos permite tener un presupuesto para determinados libros y autores, siempre y cuando esté en un formato físico y capaz de presentarse. Esto termina siendo el proyecto de Pato/Lógica, un promotor y una ayuda, sin ánimos de lucro; realmente quiero que siga a flote con esa idea de ser un respaldo literario.

RV: A partir de esto, ¿cómo percibís ese panorama editorial actualmente?

PB: Hay un montón de editoriales ahorita, editoriales que apoyan a los autores y se fijan en su trabajo sin cobrar, pero el mercado es amplio y hay un chingo de autores más que quedan invisibilizados, todos ellos buscando la forma de mostrarse. Actualmente, no hemos podido publicar tantos libros porque por ser un proyecto alterno a mi trabajo no es que me quede mucho tiempo para estar en ello. Esto se traduce en que no se le puede dar toda la atención que amerita un libro, por ejemplo, con el caso de Henry [Vargas], nos ha llevado mucho tiempo en edición porque no hemos acordado el tiempo debido para su próximo libro. Luego está el tema de buscar fondos y eso nos limita a mostrar uno o dos libros al año porque es lo que se puede hacer. Tal vez, en realidad, no estamos haciendo una gran labor a la literatura guatemalteca, no es algo titánico pues no me gusta mentir, pero algo será. Y mientras podamos seguir apoyando autores, lo seguiremos haciendo.

RV: Por tu experiencia en lo literario y lo editorial, tanto por ser escritor-editor como por haber trabajado para Letra Negra y Sophos, ¿ves algo particular en el panorama literario guatemalteco? ¿Creés que se pueda vivir de la literatura de alguna manera?

PB: Está bien difícil, vos. El ámbito editorial está jodido porque no hay un mercado de lectores, empezando por ahí. El mercado de impresión está bajo y tengo presentes los comentarios que me han hecho otras personas sobre esto. Ahora bien, la venta de libros es mucho más compleja porque depende mucho de tus redes de distribución. ¿Qué tanto podés vender tus libros? Y, ¿dónde vendés los libros? Imaginá, con El libro que salvó al mar (Pato/Lógica, 2018) de Cindy [Barascout], nos pasó que se convirtió en uno de los libros más vendidos de Sophos y eso es genial, algo que podés mantener, pero es algo que no te representa algo grande económicamente. ¿Cuántos libros estás vendiendo en realidad? Lo que estás logrando en esta librería tendrías que replicarlo por lo menos en otras diez librerías, y no se queda ahí, tendrían que ser otras diez librerías como Sophos, cuando todos sabemos que acá en Guatemala no tenemos otras librerías así.

Esto nos lleva a otro punto, ¿por qué hubo un boom de las editoriales con la poesía española, como Marwan o Elvira Sastre y esa mara? No te hablo de calidad literaria, sino de la capacidad de distribución que tienen estas editoriales, acá en Guatemala estamos lejos de ello porque, aunque tuviéramos una Elvira Sastre o una literatura más comercial, nos fallan los canales de distribución y ninguna editorial lo tendrá en un buen tiempo a falta de puntos de venta y lectores. Las editoriales acá sacan entre 100, 300 o 500 ejemplares, 1000 si mucho en el caso de las más valientes, por eso es tan difícil. Y si alguien se anima al negocio literario-editorial acá es porque lo hace en buena medida por amor al arte, consciente de las dificultades que ello implica o de veras le sobra mucho capital como para invertir y batallar contra todas esas limitaciones.

RV: Sé que te has desenvuelto también como periodista y ese es un mundo cercano y distinto de lo literario a la vez. ¿Cómo te ha influenciado tomar roles periodísticos como escritor?

PB: El periodismo lo empecé a hacer como una forma de trabajo. En ese momento era lo más próximo que tenía a la literatura, de hecho, a muchos escritores creo que nos ha tocado ser periodistas para subsistir. Pienso que hubo un momento donde demasiado periodismo estuvo afectando mi labor literaria y tuve que abandonarlo. Y en este momento me gustaría retomar mis días de periodista con lo del año electoral y todo eso, pero creo que el periodismo y la literatura no están tan separados. Dependerá en gran medida de cómo los hagás.

A mí, me gustaba abordar el estilo de crónica y en primera persona, sin embargo, es solo otra forma de literatura que se vale de tu ejercicio y experiencia. Yo cuando estoy escribiendo una columna de opinión, en lo menos que estoy pensando es en hacer literatura. Me gusta contar historias. Tan así que eso me dejó con las ganas de iniciar una novela, luego leí Una novela criminal (Alfaguara, 2018) de Jorge Volpi y quedé fascinado tanto por cómo narra una realidad mientras toma elementos del periodismo y los vuelve ficción. O lo maravilloso que hace Truman Capote con A sangre fría.

RV: ¿Cuál creés que deba ser el rol a asumir el escritor guatemalteco en la actualidad?

PB: Contar, contar y contar. Contar lo que crea que deba ser contado y nada más. Es que… creo que hay escritores de todo tipo, y cada escritor escribe con una diferente visión, así que lo que debe hacer es contar su realidad y lo que percibe, de la mejor forma. Apegado a quién es y lo que busca. De eso se trata esto, de buscar una voz propia. Ahora bien, función dentro de la sociedad yo creo que no. O sea, es como preguntarse “¿cuál es la función de un programador dentro de la sociedad?”, y eso es un problema, es como darle una imagen más romántica de lo que debiera ser un escritor. Se percibe la idea de que el escritor puede ser algo que jamás ha sido ni vaya a ser. En ese sentido, un escritor incluso puede ser una mierda de persona, un abusador, corrupto, o lo que sea.

Media vez nos vayamos separando de ese ideal romántico del artista –porque se da en cualquier área artística como literaria-, vamos a poder quitarnos ese peso de encima de que el autor le debe algo a su sociedad y vamos a permitirnos ver a humanos, seres imperfectos que fallan y que como humanos que son deben rendir cuentas o deben actuar de diferentes formas. Por eso considero que la labor del escritor se debe limitar a contar (de paso evitar ser una mierda) y debe ser interpretado en su contexto. Esto para evitar encasillar a los autores en funciones didácticas, sin objetivos ni fines absolutistas. Sencillamente se debiera hacer literatura por el simple hecho de contar.

Portada de «Retazos de país roto» (Sión Editorial, 2019) de Pep Balcárcel.

RV: Sobre tu último proyecto literario, Retazos de país roto (Sión, 2019), ¿de qué va y cómo lo ves ya que es tu trabajo más reciente? ¿Qué clase de Pep hay en esas páginas?

PB: Respecto a este libro puedo contarte que fue un ejercicio de contar la realidad de Guatemala desde una visión de país fragmentado, roto y dividido. Se trata de un país que no percibimos nunca en su totalidad. Quizás conseguí esta perspectiva por el mismo trabajo que me arrastra a lugares lejanos del país.

Yo, en realidad, lo que quería era hacer un ejercicio que narrara pequeñas historias de fragmentos de Guatemala y cada parte del país está hecho por un pedacito, contado a través gente que está rota, y después, sentir que al juntarlo todo, la verdad es que sigue estando roto. Mi idea era contar que todo por más unido que se vea sigue fragmentado por dentro. Pude haberlo hecho con cuentos o novela, pero hice el poemario porque musicalmente me gustó la composición fonética del título. Quería lograr algo parecido entre la pronunciación del título y las similitudes fonéticas de los textos, fíjate vos. Es un poemario conformado por 27 historias.

RV: ¿Recibiste algún comentario de Manuel [Rodas] durante la edición del libro? ¿Qué hubo de distinto en el proceso creativo?

PB: No, Manuel no me hizo mayores comentarios, a lo mucho creo que quitó como cuatro poemas y ya (risas). Respecto al proceso, fue algo que realmente disfrute y se sintió interesante por la musicalidad y aquella búsqueda de la relación entre textos, historia y sin perder el ritmo con la sonoridad que ofrece recitar: «RE-TA-ZOS DE PA-ÍS RO-TO (Rrrrrrrr)».

RV: ¿Y tenés algún proyecto en este momento o algo que tengás en tu agenda de pendientes en materia literaria?

PB: Pues deseo publicar una novela, ya tengo el tema y algunas ideas por ahí. No quiero decir ni cuándo ni cómo ni nada de eso porque resulta que llega la fecha y no pasó nada (risas). Eventualmente surgirá y pienso que es el próximo proyecto literario porque es a lo que le he estado dedicando mi tiempo. Y tal vez, me ha llegado el morbo por publicar una compilación de ensayos que tengo por ahí, se trata de notaciones que tengo sobre literatura, libros, reflexiones y demás cosas, porque me encanta escribir ensayos. No obstantes, a esos textos les falta algo para alcanzar cierta unidad y los tengo guardados. Ya luego decidiré si sale a luz o no.

Me pasa que no me gusta estar escribiendo libros en paralelo, me gusta dedicarle tiempo a una cosa y luego a otra. Por eso me ha pasado que de pronto se me juntan los escritos que dejo abandonados y después retomo. Es que cuando sé que algo potencialmente podría convertirse en un libro, le doy mi tiempo enteramente, me enfoco en eso. Por ahora lo de la novela es lo que tengo en mente y espero que resulte algo interesante de verdad.

RV: Hablando de manías de escritor, ¿qué le gusta hacer a Pep Balcárcel cuando sabe que está haciendo algo meramente literario?

PB: No creo que las tengo. Solo que suelo escribir de madrugada, muy raras veces hago literatura en otros horarios. Pero creo que se debe a la cuestión del tiempo, más que a otra cosa. Es lo que el trabajo me permite (risas).

***

Portada de «El asesinato del cuervo» (Magna Terra, 2017) de Pep Balcárcel.

De buena gana, en el patio de un edificio de apartamentos, la charla se prolongó por algunos minutos más, con temas literarios y personajes asaltando la memoria hasta que inició la lluvia. Pep menciona que su trabajo no es más que el de construir hilos que siente necesarios que se vean sin lupa. Es columnista en algunos medios digitales y ejerce con profesionalismo su rol de editor, aunque con menos tiempo del que quisiera. Sin duda, un ejemplo de emprendimiento para nuestra generación de artistas actual.

Para conocer más del trabajo de Pep Balcárcel, puedes encontrarlo en su página oficial homónima de Facebook o a través de Twitter como @pepbal.

Rodrigo Villalobos.

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