Revista cultural y literaria centroamericana

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/K/RTONES - Eleázar Adolfo Molina "Pity me" [1]


Capítulo Primero

Once upon a time, you dressed so fine; threw the bums a dime in your prime, didn’t you?

La plenitud del día lo alcanzó a las once de la mañana con treinta y un minutos. Sus ojos se entreabrieron para dar paso a una ráfaga de luz, cual bombardeo nazi sobre Londres, así ingresó el sol directo a las pupilas verdes, tirando a amarillo por el nivel de alcohol en aquel organismo que acaba de reaccionar. En otro tiempo su mano hubiese buscado un reloj, al ver la hora, saltaría de la cama y se pondría a correr, se metería en la ducha, se cambiaría y correría sin desayuno al trabajo que tenía en el colegio salesiano de la ciudad.

De esos tiempos perecederos habían pasado ya tres años, el recuerdo de aquel mayo del 93 le seguía doliendo en el alma, pues en clara defensa de lo que defendía como sus ideas, en medio de una manifestación apoyó a Serrano, provocando la rabia de los padres de familia y de los curas del liceo que pensaron, que aquel maestro de letras debía ser retirado de la casa de Don Bosco.

People call say "beware doll, you’re bound to fall". You thought they were all kidding you. You used to laugh about.

Tres años habían pasado ya y no se había podido levantar, se había hundido en deudas y lamentablemente, al ejército y a la guerrilla ya no les importaba los poetas o intelectuales, pues estaban concentrados en firmar la paz y en garantizar sus fortunas futuras. Por lo tanto, a las once y treinta tres minutos, después de rascarse los testículos con la mano izquierda, su mano derecha encontró en la mesa de noche una botella de aguardiente, el de la 'indita'. Sus ojos brillaron con alegría maquiavélica al contemplar que le quedaba tres cuartos a la botella que cariñosamente le llamaban pulmón. “Qué bajo has caído hijo mío”, le repetía su padre cada vez que lo miraba con el pulmón de licor en la mano. Pero resulta que no hay ningún Sarmiento que defienda las ideas de los perdedores o de los intentos de dictador que se llevaron medio país en la maleta.

Un trago seco y sin alma fue absorbido por su garganta. Un escalofrío le despertó finalmente. Con mirada melancólica recorrió el desastre de guerra que era su habitación. Papeles repartidos por el piso, libros enmohecidos en las libreras, un Quijote pudriéndose en la ventana. Los libros de Miguel Ángel Asturias estaban en el suelo enfrente de una pared, en aquella pared había colocado las frases y construcciones gramaticales más absurdas y ridículas del Nobel chapín, a juicio del hombre del pulmón debo decir, los libros estaban recortados, aquel gesto era en su mente, destruir el pasado para buscar una nueva poesía y una nueva forma de escribir.

Everybody that was hanging out. Now you don’t talk so loud. Now you don’t seem so proud. About having to be scrounging your next metal.

Encontró una camiseta de los Chicago Bulls, se la colocó y luego se puso el pantalón de lona que había usado los últimos tres días, pero que aún servía para el día de hoy. Dos tragos más al licor, dos brincos más del ser y entonces empezó a sentir el calor que era seña de que se estaba empezando a embriagar. Se dirigió al baño, se sentó en la taza y se puso a cagar mientras repetía para sus adentros: «¡Otra vez girasol de sol a sol! ¿Quién fue primero, el sol o el girasol? ¡Girasol en el día y en la noche girapicina azul de ápices de oro! ¡Girasol, sol de gira, girasol, ilusión de un sol y de oro sol, estrellita de mar nacida flor, alfiletero de la puerco espín!».

Levantaba los ojos al cielo, contemplaba la inmensidad de las telarañas mientras el olor a mierda era el incienso que se levantaba de la taza para sus fauces. Se sacudía el pene sentado para evitar salpicar el piso, acto seguido, diciendo en voz alta aquel poema, se ponía de pie, tomaba papel higiénico y se limpiaba el trasero a la vez que decía en tono solemne: -Mis respetos a su obra, Monsieur Asturias -para luego dejar caer en la cesta el papel embarrado de mierda y escuchaba a sus espaldas el sonido del agua lavando toda la porquería del retrete.

How does it feel, how does it feel? To be without a home. Like a complete unknown, like a rolling stone.

Luego, el momento más difícil del día, enfrentarse al espejo. Levantó sus ojos y se observó, bajó la vista y tomó el cepillo de dientes, con desprecio le colocó la pasta, antes de introducirlo en la boca, tres tragos más, como los clavos de Cristo. –¿Cuánta vida más te queda Stuardo? - se dijo mientras miraba la barba de semanas invadiendo su cara y el cabello largo y graso, parecía un cristo nazareno de pueblo, olvidado, pero explotado para financiar la fe, lo único que aquel cristo literario debía hasta el culo y no tenía como salir de aquel atolladero.

Era hora del desayuno. Al llegar al comedor se encontró con su viejo, leyendo la Prensa Libre del día, escuchaba la radio, la taza de café y el plato del desayuno seguían sobre la mesa. –Es duro ser jubilado del IGSS -le dijo el hombre a Stuardo mientras lo miraba de reojo y sentía pena y rabia por él. –Buenos días pá -contestó secamente, mientras buscaba en el refrigerador un par de huevos (literal y con albur). Inició a cocinar los huevos, mientras en la hornilla de la estufa encendía un cigarro Rubios, y daba otro trago al pulmón. Un plato, un vaso para el trago, las tortillas frías… eso no importa. Hay que llenar el estómago. Se sentó a la mesa y entonces su viejo en tono preocupado le dijo: -Te ha venido un sobre- colocando el mismo sobre la mesa. Los ojos de Stuardo lo vieron con desdén. Terminó de comer y colocó toda su atención sobre el mismo.

Al abrirlo encontró una carta qué decía lo siguiente:


San Arnulfo del Motagua, 12 de mayo de 1996.



Escritor: Stuardo Pacheco Calderón.

Presente.


Le saludamos esperando que sus actividades sean un éxito.

El objeto de la presente es para felicitarlo, pues usted entra en la historia de nuestro pueblo al ser el primer ganador de los "Juegos Florales de San Arnulfo del Motagua", mismos que nacen de la necesidad de homenajear a todos nuestros vecinos fallecidos y desaparecidos durante el conflicto armado que pronto acabará.

Por lo cual, solicitamos su presencia en nuestra ciudad los días 26, 27, 28 y 29 de mayo del año en curso, para poder participar de las distintas actividades literarias y culturales, así de disfrutar de los distintos homenajes a su obra.

Le recordamos que, para cobrar el premio en efectivo, el mismo debe ser recogido personalmente en la tesorería municipal en acto solemne a realizarse la mañana del 27 de mayo, si usted no viene a las distintas actividades, pierde el premio económico.

Sin otro particular, me despido de usted.



Federico Bol Paz.

Alcalde Municipal.


-Viejo, me acabo de ganar tres mil quetzales -susurró a su padre mientras daba otro trago al pulmón.

-Felicidades, pero ya a tus 26 años, tenés que ver qué jodidos vas a hacer en tu vida, no chingués vos, en este país no podés vivir de esa mierda -dijo molesto el hombre y lo dejó solo en la cocina-comedor.

You’re invisible now, you’ve got no secrets to conceal. How does it feel, ah how does it feel? To be on your own, with no direction home. Like a complete unknown, like a rolling stone.

Stuardo se quedó en silencio y solo. Entonces tomó una hoja y un lapicero Bic, sus manos se acomodaron y empezó a escribir: La plenitud del día lo alcanzó a las once de la mañana con treinta y un minutos. Sus ojos se entreabrieron para dar paso a una ráfaga de luz, cual bombardeo nazi sobre Londres, así ingresó el sol directo a las pupilas verdes, tirando a amarillo por el nivel de alcohol en aquel organismo que acaba de reaccionar…

-Like a Rolling Stone. Bob Dylan. Album: Highway 61 Revisited. 1965. USA.


Capítulo Segundo

Ground control to major Tom, ground control to major Tom, take your protein pills and put your helmet on.

El monumento a la marimba se encontraba lleno de polvo, lleno de olvido. Ahí sobre la rotonda bailaba estáticamente el son, una mujer a la que la historia la había denigrado dos veces, pues era mujer y tenía el agravante de ser indígena. Sin embargo, las manos del escultor, rebelde a Dios y a la historia, la enalteció y la puso a bailar sobre una marimba.

Los buses no pasaban y el frío de la madrugada ya calaba en los huesos de Stuardo. Se había tomado tres octavos de licor antes de salir de casa y llevaba consigo cuatro más para el camino. La ruta de viaje era relativamente fácil, de Quetzaltenango a "Los Encuentros", luego a Santa Cruz del Quiché, ahí debía esperar un microbús que lo llevaría al oriente del departamento, al pueblo de San Arnulfo del Motagua. El calendario decía que era 24 de mayo y el sol no se asomaría hasta las seis de la mañana, en cuatro horas más o menos. Un policía nacional lo miraba desde una caseta, lo escudriñaba con la mirada, quizás la paz se firmaría, pero las mañas de represión siguen vigentes.

Ground control to major Tom, commencing countdown, engines on, check ignition and may God’s love be with you: ten, nine, eight, seven, six, five, four, three, twoo, one, lift-off.

Se montó en una camioneta de las líneas "América", logró encontrar lugar en el medio del bus, el frío ya le afectaba más, pero decidió esperar a llegar a Salcajá para poder tomarse el primer octavo de su reserva. Decidió en cambio encender un cigarro, mientras observaba una ciudad que no era suya despidiéndolo del otro lado de la ventana. De noche salió puro exiliado de su ciudad, al salir el sol, Quetzaltenango seguiría viviendo pues no sabía de la existencia de aquel poeta, de aquel artista, de aquel altense.

En su corazón llevaba el silencio de los años, sabía perfectamente que aquel premio era quizás un accidente del destino, pues nadie sabía de la existencia de San Arnulfo, mucho menos aún, nadie sabía de esos juegos florales. ¿De la obra ganadora? No recordaba que había escrito. Es más no recordaba haber enviado nada a la comisión de aquellas justas. Pero en su mente, mientras el alcohol no le dominaba, estaba seguro de que quizás bolo, había mandado algo. Las luces de Quetzaltenango quedaron atrás.

This is ground control to major Tom, you’ve really made the grade and the papers want to know whose shirts you wear, now it’s time to leave the capsule if you dare.

El bus se detuvo detrás de la iglesia de San Luis, en una de las calles principales de Salcajá, ahí se subieron varias personas, entre ellas una mujer anciana, la misma se sentó a la par de Stuardo, olía extraño. Su aroma era lo más parecido a un ataúd nuevo, aunque por el aspecto, pensó Stuardo, ella sería pronto el tesoro de algún cofre mortuorio. La señora sintió la mirada de Stuardo y los ojos de ambos se cruzaron, gruñonamente los dos se desearon buenos días. Luego un silencio incómodo entre los dos, era interrumpido por la música de José José. La garganta de Stuardo se secó, entonces de su mochila, según el plan, tomó uno de los octavos y lo abrió, el sonido de la tapadera metálica llamó la atención de la señora. Ella soltó una risa y de su morral sacó otro octavo de aguardiente, -¿Para el camino? -cuestionó ella entre risas, Stuardo le devolvió una sonrisa, chocaron los licores y de un golpe el licor entró en las gargantas de aquellos dos.

This is major Tom to ground control, I’m stepping through the door, and I’m floating in a most peculiar way, and the stars look very different today.

Los octavos de Stuardo se acabaron antes de llegar a "Cuatro Caminos". La señora sonriente se bajó del bus recomendándole sus cosas. Al cabo de unos minutos subió al mismo con una bolsa negra. -¿A dónde vas? -le dijo la anciana. Ese fue el inicio de una borrachera en la madrugada.

For here am I sitting in a tin can, far above the world, planet earth is blue, and there's nothing, I can do.

La música sonaba cada vez más fuerte, las curvas dejaron de ser perceptibles para Stuardo, la risa de la señora era cada vez más dulce y el olor extraño dio paso a un aroma a rosas, confundido con el olor de la quetzalteca. Aquel punto, previo a perder el contacto de la realidad fue interesante, pues el ayudante, al cobrar el pasaje se tomó un octavo con ellos y como agradecimiento colocó a Vicente Fernández en las bocinas.

Stuardo besó a la anciana de piel quemada, de pocos cabellos grises y después de aquel beso, se enteró de que se llamaba Marisol.

Ground control to major Tom, your circuits dead, there’s something wrong. Can you her me, major Tom? Can you hear me, major Tom? Can you hear me, major Tom? Can you…

Cuando abrió los ojos, lo primero que pudo ver fue un letrero abandonado que pedía el voto por Roberto Carpio. Había pinos y cipreses y por lo que podía sentir, estaba tirado en el piso. Al sentarse se percató que estaba a la orilla de la carretera. No tenía cartera, solo su mochila y un charco de vomito que estaba a su izquierda. Luego leyó un letrero, estaba en "La Cuchilla". Tenía que caminar unos seis kilómetros para llegar a "Los Encuentros". Marisol estaba acostada a unos metros de él, con la ropa interior en los tobillos. Stuardo no entendió que pasaba hasta que se llevó la mano a la cintura. Estaba desnudo y con la verga encogida por el frío. Localizó su pantalón en las manos de la anciana. Se colocó con rapidez el pantalón y después de percatarse que la anciana seguía viva, caminó, su reloj decía que eran las nueve de la mañana.

Tell me wife, I love her very much, she knows.

-Space Oddity. David Bowie. Álbum Space Oddity. 1969. Inglaterra.

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