Revista cultural y literaria centroamericana

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/K/RTONES - Fiorella Gutiérrez "Soñé"

Adventure aircraft airship by Pexels.

Vestía un traje elegante y un sombrero de colores, era Dmitri Mendeléyev y me hablaba de la primera tabla periódica química. Yo, quedé sorprendida, le comenté que sentía gran admiración por él y que me parecían increíbles todos los aportes que había brindado a la ciencia.

Dimitri me respondió "no es nada, hija", y sonrió.

Luego, escuché que alguien hacía una pregunta: "¿Qué es la vida para usted?", era uno de los alumnos aprendices de Aristóteles. ¡Sí!, el mismo Aristóteles estaba dictando clases de filosofía a un grupo de jóvenes que lo escuchaban muy atentos y hacían muchas preguntas sobre la vida.

Me quedé un poco pensativa, analizando la pregunta de aquel joven, y bueno, luego decidí salir de aquella escuela ya que quería saber qué podía encontrar, fuera de ella. Así que, me despedí de Mendeléyev y le agradecí, pasé al lado de Aristóteles y realicé un gesto de despedida...

Luego, caminé y caminé, hasta llegar a un parque lleno de rosas blancas, muy hermosas y con muchos brillos, quedé anonadada observando las rosas. De pronto escuché unos pasos, alguien llegaba, era Heráclito, no sabía cómo, pero lo conocía. Él me tomo de la mano y me llevó corriendo por un puente. Yo pregunté "¿A dónde vamos señor?", él me dijo "Iremos a ver a Medusa". Tenía miedo, sabía que ella era espantosa y podía convertir en piedra a cualquier persona, tan solo haciendo contacto con sus pupilas. ¡Me asusté!

Heráclito me decía "Apúrate, se irá la reina mala, apúrate", pero yo le decía "¡No quiero verla por favor!, no quiero convertirme en piedra", pero no podía escapar y Heráclito no me escuchaba.

Seguimos corriendo, hasta que llegamos al lugar, era una especie de castillo en forma de abanico y con muchos espejos, ahí estaba ella (la reina mala), en el espejo más grande, llevaba un vestido blanco y flotaba en el espejo, tenía serpientes en la cabeza, no tenía pupilas en los ojos, solo esclerótica, no tenía boca, ni nariz y sus orejas tenían forma de hojas similares a las plantas, solo que estaban llenas de espinas. Quería salir corriendo, estaba nerviosa y aterrada, pero no dejaba de mirarla, ella me miró a los ojos, sentía que no podía moverme. Por suerte, en mi pequeña cartera tenía mi perfume con olor a arcoiris, lo saqué y lo rocíe en sus ojos rápidamente y al mismo tiempo le gritaba "¡No me convertirás en piedra, bruja mala!". Ella cayó al suelo, salí corriendo y no me detuve, incluso vi a Heráclito convertido en piedra, yo seguía corriendo...

Tras un rato, me detuve a descansar, vi un árbol y junto a él, una gran escalera, sin dudarlo, comencé a subir. La escalera tenía muchos peldaños, parecía no tener final. Seguí subiendo, traspasé las nubes, hasta que en lo alto solo vi una puerta de madera de color marrón, parecía que se sostenía en el aire. Abrí la puerta y estaba en una casa que tenía comedor, sala, y demás espacios. Me pregunté por qué por fuera no veía nada. Cansada no dudé en sentarme en una de las sillas y me puse a reflexionar: "¿Por qué todos estaban reunidos en una misma época, en un mismo tiempo?". Hasta que yo misma me respondí: "Claro, estoy soñando"...

De pronto, tocaron la puerta, sentí un poco de temor, pero tomé valor y pregunté con voz fuerte y mucha seguridad: "¿Quién es?", respondieron enseguida: "Somos Morfeo y Cupido". Me dije a mí misma, ¿cómo era posible?...

Abrí la puerta y entraron dos hombres altos y sin rostro, al verlos me aterré, luego ellos pasaron a la sala de la casa y se pusieron a bailar. Quedé sorprendida y me comencé a reír sin parar, tanto que ellos dejaron de bailar y dijeron: "Fiorella, ya deja de reírte", y yo seguía riendo, luego ellos hablaban cada vez más fuerte y decían: "¡Fiorella, Fiorella, Fiorella!"... Y de pronto desperté.

Estaba en mi cuarto, yo seguía riendo un poco, luego traté de volver a dormir ya que quería seguir soñando, pero justo mi mamá tocó la puerta de mi cuarto y me dijo: "Fío, hija se va a hacer tarde para tu trabajo, ya sal de los brazos de Morfeo". Y bueno, sonreí y alcancé a ver la hora en el reloj, pues ya no era muy temprano, así que ya no pude dormir.

Fiorella Linda Gutiérrez Lupinta.

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