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jueves, 20 de febrero de 2020

ENTREVISTA - Las distintas realidades de María J. Lara


El pasado dos de febrero tuve la oportunidad de entrevistar a María José Lara Medina, una nueva promesa en el mundo de la poesía contemporánea. Su primer trabajo titulado El Espejo Irregular, que vio la luz en noviembre del 2019, fue el ganador del II Certamen de Poesía Joven organizado por Editorial Sión para la colección Laura Damián.

A continuación, les comparto la entrevista que María Lara tan amablemente concedió en exclusiva para Revista La Fábri/k/.


Christian Castañeda: Empecemos por lo más importante. ¿Quién es María José Lara Medina?

María Lara: Bueno, tengo 21 años, soy la más pequeña de tres hermanos y me gradué en el Liceo Guatemala. Actualmente estoy estudiando periodismo en la Universidad del Istmo. Ingresé a esta carrera con intenciones de ejercer y, al mismo tiempo, de dar el salto hacia la literatura, al igual que lo hicieron otros escritores guatemaltecos en su momento como Miguel Ángel Asturias y Enrique Gómez Carrillo. Fue mi propia intuición la que me llevó a elegir este camino.

CC: ¿Cómo descubriste tu gusto por la lectura?

ML: Esto se dio gracias a mi papá. Él es un gran aficionado a la lectura y me recomendó La historia de un Pepe de José Milla y Vidaurre. Hasta ese momento desconocía si me gustaba leer o no, ya que anteriormente lo había hecho, más que nada, para cumplir con las obligaciones del colegio. Cuando él me dio este libro, lo devoré rápidamente durante la época de vacaciones y quedé con deseos de leer más. A partir de entonces, consumí literatura de Guatemala y América Latina en grandes cantidades.

CC: ¿Qué obras literarias hicieron que te introdujeras aún más en el mundo de las letras?

ML: Aparte de La historia de un Pepe, también disfruté mucho Memorias de un abogado, del mismo autor. Posteriormente, empecé a leer por mi propia cuenta. Tenía un profesor llamado Fredy Farfán, quien una vez me hizo la siguiente pregunta: “Si a usted le gusta tanto escribir poesía, ¿por qué no empieza por leer poesía?”. Me di cuenta que él tenía razón, por lo que me di a la tarea de leer a Pablo Neruda, por ejemplo. Pasé de Veinte poemas de amor a Canto general, libro que me atrajo bastante. También me interesé por la poesía chilena y admiré los poemas amorosos de autores como Jaime Sabines. Cuando descubrí a Raúl Zurita, en un club de poesía del que formé parte, me enamoré de sus versos. Leí primeramente poemas sueltos de su autoría, y tras hacerme de su obra Inri, para mí cambió la forma en la que entendía la poesía. Raúl Zurita forma parte de aquellos escritores que se liberan de cualquier estructura conocida. Llegué entonces a la conclusión que puedes ser libre y tener tu propia voz.

Por otro lado, también disfruté mucho los escritos de la poeta nicaragüense Claribel Alegría. Tuve la oportunidad de leer su poemario Otredad, el cual me permitió descubrir que se puede ser breve y decir únicamente lo necesario. Si con tres versos te basta, no tienes por qué reiterarte. La obra de Claribel Alegría me encanta por ser sintética, y reconozco que he adoptado un poco de su estilo poético. Ella no es de las que agrega un adjetivo únicamente para decorar, ya que cada palabra tiene una razón de ser.

CC: ¿Cuándo empezaste a escribir de lleno, luego de darte cuenta que tenías la vocación para ello?

ML: Empecé a los dieciocho años. Sentí que poco a poco iba desarrollando una voz propia. Pasé de ser una lectora ávida a convertirme en una escritora con estilo propio y me alejé cada vez más de las influencias de otros autores. Primero escribía únicamente para mí misma, sin ninguna intención de publicar. Sentía un poco de miedo por revelar esa parte de mi intimidad, ya que, al hacerlo, terminas abriendo una ventana a tu interior para que todos puedan verlo. Pese a haber iniciado con mis estudios universitarios, me propuse darle sentido a lo que quería expresar. Quise armar algo que pudiera ser inmortalizado de forma breve pero concreta. Escribir representaba una auténtica catarsis para mí. Esto fue transformándose gradualmente en algo cada vez más grande hasta que sentí la necesidad de devolver al mundo lo que la poesía me había dado hasta ese momento.


CC: ¿Cómo surgió tu acercamiento con Editorial Sión? ¿Qué te llevó a participar en su concurso de poesía joven?

ML: Pues, supe acerca de este concurso cuando Editorial Sión hizo su primera convocatoria en el 2018, pero no me atreví a participar. Sentí que no había madurado lo suficiente en las letras y aún debía mejorar. Luego de conocer los resultados de la convocatoria, me enteré que ganó un compañero del colegio llamado Christian Luna. Le pedí que me vendiera una copia de su poemario para leerlo, y fue él quien me animó a participar en la siguiente convocatoria porque le gustaban mis escritos. Fue así como en el 2019 por fin logré dar ese paso. Ocupé bastante tiempo puliendo mi trabajo y pensando detenidamente en el orden y la estructura, porque soy muy perfeccionista a la hora de producir algo, desde lo académico hasta lo literario. Cuando lo tuve listo, pensé: “O lo envío ahora, o jamás me atreveré a hacerlo”. No tenía muchas esperanzas de ganar. Quise probarme más bien que era capaz de vencer mis temores.

Tiempo después, cuando recibí una llamada de Manuel Rodas (Editorial Sión) y me dio la noticia que mi poemario había sido seleccionado como el ganador, yo estaba con mi familia y no lo podía creer. Manuel me preguntó si podía llegar a Xela para recibir el premio, por lo que naturalmente hice todos los arreglos y emprendí el viaje a tierras quezaltecas. Parte del premio consistió en una colección de libros de Editorial Cultura, otra colección por parte de Editorial Sión y treinta copias de mi propio libro, que se agotaron rápidamente. Se hizo un segundo tiraje de cuarenta copias de las cuales me quedan muy pocas ya. Debo agregar que, desde entonces he tenido muy buena relación con Manuel y él es muy paciente cuando se trata de explicarme, por ejemplo, los procedimientos a seguir para difundir mis poemarios.

CC: ¿Qué significado se esconde detrás de El espejo irregular? ¿Cuáles son las temáticas que abarcas a través de los veinte poemas que lo integran?

ML: El título nace por algo común que encontré en los poemas elegidos para formar parte de la obra. El espejo irregular se divide en dos partes: “Desdoblamientos” y “Encuentros”. La primera parte revela prácticamente cómo el espejo me está reflejando. Son poemas en los que encontré algo de mí misma en otras superficies. Son preguntas que te haces frente al espejo, y es irregular porque no me muestra siempre la misma cara. Es por ello que puedo descubrir una parte de mí que estaba perdida y de la cual desconocía su existencia.

La segunda parte es el espejo en el que me puedo ver reflejada en otra gente. Cuando hay partes de ti que no entiendes, otras personas te iluminan en ese sentido y te lo hacen saber. Son ellos los que me enseñan parte de mi raíz y de mi historia. El periodismo me ha dado la oportunidad de conocer los contrastes profundos de Guatemala y la falta de memoria que hay en general. Esto hace que me vea en cada una de esas diferentes realidades, y sienta que soy parte de los dolores en dichos contrastes. En síntesis, “Desdoblamientos” es una sección más introspectiva, mientras que “Encuentros” es el espacio en el que trato de conectar con los demás por medio de ese vínculo especial que nos amarra a todos como seres humanos.


CC: ¿Cómo ves el uso de las redes sociales por parte de los escritores emergentes?

ML: Por un lado, lo veo como algo muy positivo, ya que las redes sociales son una plataforma pública en la que podemos exponer nuestro trabajo al mundo entero. Lamentablemente, esto también es un arma de doble filo, porque se tiene la facilidad de publicar y sentir que hay cierta validación con likes y demás métricas propias de las redes sociales.  Cuando esto sucede, se puede perder la calidad en el proceso. No existe un filtro, por lo que tú mismo como escritor tienes que saber si tus escritos son verdaderamente algo que salió de un proceso laborioso antes de ser publicados. No soy una crítica literaria, pero veo que muchas veces las publicaciones populares con cientos o miles de likes carecen de calidad. Hay editoriales de renombre que ven potencial para vender una gran cantidad de libros en escritores con muchos seguidores, likes y escritos compartidos. Por lo tanto, es importante saber diferenciar a un escritor con voz propia, de otro cuyos textos conectan con mucha gente solo porque este explota los lugares comunes y se asegura que cualquiera se sienta identificado con ellos. Desafortunadamente, en muchos casos se pierde la calidad ante la oportunidad de poder publicar a un clic de distancia. Las redes sociales suelen convertirse en un concurso de popularidad, en lugar de ser un espacio para compartir de forma autocrítica y honesta. Cuando alguien hace un texto honesto, se nota a la distancia que nació desde las entrañas de su creador. No hallas frases hechas, sino más bien una voz que puedes reconocer y valorar.

CC: ¿En qué eventos de literatura has participado?

ML: Primero fui a eventos de micrófono abierto, organizados por el movimiento cívico Para Contarla en El Mercadito de Lola. Me agrada asistir y escuchar a otros poetas, así como tener un espacio para expresarme. En el 2019, fui convocada por la librería Sophos para formar parte de dos recitales poéticos: el primero en conmemoración del Día de la Mujer y el otro por el Día Mundial de la Poesía. Dado que me gusta formar parte de comunidades donde conectas con gente que comparte tu misma pasión, esto llevó a que me involucrara en un taller de poesía organizado también por Sophos, el cual fue impartido por Eduardo Villalobos. Él me ayudó a definir aún más mi voz como poeta. Ese taller representó un antes y un después para mí. También conocí al escritor Julio Serrano Echeverría, quien se interesó mucho por mi poemario e incluyó algunos de mis textos en el programa radial “Audiobuki”. Julio tuvo la amabilidad de invitarme a un recital llamado Mundo Poético realizado en Plaza Fontabella en enero del 2020. Dentro de este evento tuve la oportunidad de conocer a Javier Payeras, Pep Balcárcel y otros poetas. Fue también la primera vez que se me dio la oportunidad de leer poemas de El espejo irregular, en la ciudad de Guatemala frente a mis amigos y familiares.

CC: ¿Qué estás leyendo actualmente?

ML: Uno de los libros que me tiene enganchada en este momento es Las ciudades del agua de Raúl Zurita, uno de los poetas que más me ha tocado, en definitiva. Cuando encuentro un autor que me apasiona, trato de leer lo más que pueda de él. También estoy leyendo Océano Mar de Alessandro Barico, un escritor cuya prosa tiene un estilo muy poético. Como ves, estoy leyendo un poco de ambas vertientes: novela y poesía. Debido a que he explorado muchas obras de América Latina, quiero expandir mis horizontes y conocer a autores de otras latitudes.

CC: ¿Qué proyectos tienes en mente para el futuro? ¿Seguirás con la poesía, o te interesa incursionar en otros géneros literarios?

Por ahora, quiero enfocarme en la poesía porque desde el momento en que la descubrí, me di cuenta que esto era lo mío. En un principio quise escribir textos más cercanos a lo que es una novela, pero la poesía es un espacio en el que me siento más cómoda. El ganar un concurso de esta índole significó un logro inesperado, por lo que no me quiero quedar estancada y decir que ya llegué al cénit por haber publicado un libro. Tengo mucho qué decir, y ya estoy trabajando en un nuevo poemario, el cual aún no tiene fecha de salida. Lo que menos quiero es que su publicación sea algo forzado, sino que se tome el tiempo necesario, así sea uno, dos o más años. Lo importante es lanzar algo honesto, seguir teniendo una voz que no trate de emular a otra y ser fiel a lo que se quiere expresar. En este momento, ya llevo diez poemas escritos y definitivamente seguirá una línea parecida en cuanto a la exploración interna. No quiero dejar esto de lado, porque la escritura es algo con lo que vives constantemente y siempre tienes esa necesidad de expulsar aquello que no puede salir de otra forma. Seguiré con mis actividades literarias, aunque esto me consuma la rutina académica (risas).

***


Después de la entrevista, Majo (como le gusta que la llamen), me obsequió una copia de El espejo irregular, poemario que estaré reseñando próximamente para este mismo espacio cultural. Desde aquí le agradecemos la oportunidad que nos brindó de conocerla un poco más de cerca y aprovechamos para desearle muchos éxitos en su naciente carrera literaria.

Pueden encontrarla en Facebook como @mariajoselm333.

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