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viernes, 14 de febrero de 2020

MÚSI/K/ - Dio y "Holy Diver", la voz más icónica del metal


Hay ocasiones en las que me da por recordar a un personaje que dedicó la mayor parte de su vida a hacer lo que más amaba: rock & roll duro y directo, ese género musical que parece estar cada vez más escaso en la actualidad y del que tanto necesitan las nuevas generaciones para combatir los ritmos subnormales de esperpentos mediáticos que utilizan autotune y una computadora con Pro Tools para ocultar sus falencias musicales. Pero, en el caso de la leyenda que hoy ocupa estas líneas, nunca hubo una barrera que le impidiera expresar su arte, su verdad y su talento a todo aquel que se detuviera por un momento a escucharlo. Este personaje se convirtió en un referente del rock luego de militar en bandas como Elf, Rainbow y Black Sabbath. Hablo, por supuesto, de Ronald James Padavona, el pequeño gigante del metal poseedor de una voz extraordinaria, mejor conocido por sus legiones de seguidores como Ronnie James Dio y que, en 1983, tras haber formado parte de dos obras supremas como lo son Heaven and Hell y Mob Rules junto a Black Sabbath, decide independizarse para formar su propio proyecto con músicos de primer nivel. ¿El resultado? Una banda bautizada simplemente como Dio, que a partir de ese momento implantaría su propia bandera con Holy Diver, álbum debut aparentemente modesto y sin pretensiones, pero que hasta el día de hoy sigue siendo tan atronador y majestuoso como desde el momento en que éste fue concebido.


Ronnie James Dio, acostumbrado como estaba a que la guitarra, el bajo y la batería giraran en torno a su habilidad vocal, en lugar de que la misma fuera sólo otro ingrediente más, logra explotar a tope su creatividad en Holy Diver para mostrarle al mundo la otra cara de la moneda que desafiaba por completo a los mundos tenebrosos tan característicos de su anterior andanza con Tony Iommi y compañía. Es así como Dio recorre, en su lugar, a través de terrenos donde existe más luz y en los que dota al oyente de himnos inspiradores y letras que buscan imbuir el espíritu entre destellos de energía renovada. Lo anterior es una característica que estaría omnipresente en la mayor parte de su discografía. Holy Diver busca realzar el valor del ser humano y lo invita a que vea más allá de sus limitaciones para desatar las cadenas que él mismo se ha autoimpuesto, y así abandonar todo complejo de inferioridad existente. Con lo anterior, Dio logró separarse del resto de sus congéneres que, en plena efervescencia del heavy metal, se afanaban en retratar en sus letras los apocalipsis nucleares, el ocultismo, las mitologías de culturas antiguas y el rechazo a las ideologías de diversos líderes políticos, entre otras temáticas.

Tomemos como ejemplo ‘Stand Up and Shout’, tema de apertura tan rutilante como esperanzador con un estribillo muy llamativo del que Iron Maiden probablemente cogería inspiración para el tema ‘2 Minutes to Midnight’, lanzado un año después en su álbum Powerslave. Aquí se nos llama a desatar el verdadero monstruo que llevamos dentro. Esta es una composición que se mueve velozmente y pretende que acabemos de una vez y para siempre con el ostracismo social. No es en ningún momento un grito de guerra dirigido a jóvenes rebeldes al estilo de Manowar, Twisted Sister o Quiet Riot. Por el contrario, su contenido es de carácter más profundo y metafórico e incita al oyente a no arrastrarse más en el fango de las debilidades humanas. Se trata de descubrir tus alas de acero, de avivar el fuego interior, de alzar el vuelo y que tu alma grite por su libertad perpetua.

Holy Diver no desaprovecha la oportunidad para mostrar otras creaciones que siguen la misma línea de ‘Stand Up and Shout’. De ahí que ‘Rainbow in the Dark’, composición que se apoya en los teclados con una estructura amigable para llegar a un público más amplio, nos recuerde que sin importar cuán herido un individuo pueda estar, su fortaleza y su afán de seguir adelante lo convierten en un arcoíris que brilla aún en la tiniebla más densa. ‘Caught in the Middle’ hace eco de lo anterior y va más allá, al mostrar la eterna lucha entre el bien y el mal donde el ser humano tiene la última palabra al momento de elegir qué dirección tomar, a sabiendas de las consecuencias que sobrevienen en cada caso. La interpretación de Ronnie James Dio es más que memorable y nos permite disfrutarlo en plena forma, ya que sus agudos llegan a rozar lo grandilocuente y lo teatral. Nada mal para alguien que nunca tomó clases de canto en su vida.


Los cortes ‘Straight to the heart’, ‘Invisible’ y ‘Gipsy’, por su parte, se mueven a medio tiempo y nos devuelven al rock endurecido de finales de los 70’s, precisamente durante la etapa en la que Dio fue el frontman de Rainbow. Reminiscencias de Thin Lizzy y del Black Sabbath con Ozzy Osbourne son fáciles de detectar en ciertos momentos del disco, como por ejemplo en ‘Shame on the Night’, que nos muestra una faceta más orientada al doom mezclado con blues envuelto en un velo misterioso, pero, en definitiva, devastador. Sin duda, esta pieza es más lenta y oscura, al punto de contrastar con la personalidad optimista que el resto del álbum posee. 


Cuando piensas que Holy Diver no tiene nada más que ofrecer, aparecen dos joyas de inestimable valor que lo elevan automáticamente al olimpo del metal. Primero, tenemos ‘Don’t Talk to Strangers’, que abre con arpegios muy relajados y un Dio cuya voz llega a ser tan suave como la sensación producida tras el contacto de nuestra piel con la muselina. Ese inicio tan propio de una balada que resulta inofensivo en apariencia, escala gradualmente hasta convertirse en algo más agresivo. Incluso Dio se transforma porque pasa de ser un ángel protector a un demonio que desgarra su voz de forma malévola, inundando el corazón del oyente con un aura de incertidumbre. La calidad lírica se refleja en todo su esplendor, como se puede leer en el siguiente fragmento que me tomé la molestia de traducir:

No hables con extraños
porque sólo existen para hacerte daño
No escribas en la luz de las estrellas
porque las palabras pueden volverse realidad.

No te escondas tras los portales
podrías encontrar la llave que abre tu alma
no vayas al paraíso
porque en realidad es sólo el infierno.

No huelas las flores
son una droga maligna que te hará perder la cabeza
no sueñes con mujeres
porque sólo te traerán abajo.

La otra canción es precisamente la que le otorga el título al disco. ‘Holy Diver’ es el componente que se moviliza a menor velocidad en el álbum, pero es también el responsable de definir su personalidad por completo. Es evidente la similitud que existe con la clásica ‘Heaven and Hell’, ya que hasta podría considerarse como una reinterpretación de la misma. La mayor diferencia, sin embargo, radica en su rechazo a cambiar de ritmo, el solo de guitarra tan intoxicante que lo persigue como una sombra por sus casi seis minutos de duración, y el continuo enfoque en la habilidad vocal de Ronnie James Dio. El teclado que da inicio al tema le agrega un aire mágico, aunque puede tornarse un poco largo. Esta pieza en particular ha dado pie a un sinnúmero de interpretaciones por su posible significado. La más aceptada es aquella en la que se afirma que ese ‘buzo divino’ se trata en realidad de Jesucristo descendiendo al Averno después de haber sido crucificado por los hombres. Un nuevo recorrido inicia para él en un mar de medianoche donde el camino hacia la luz está muy lejos de su alcance.


Para este primer material que daría inicio a una impecable trayectoria, Ronnie James Dio se hizo acompañar de Vivian Campbell en las guitarras, Vinny Appice en la batería y Jimmy Bain en el bajo/teclados. Cada miembro se desvive por dejar su propia huella y, debido a su compromiso con el proyecto, esto les permitiría tocar juntos en dos discos más: The Last In Line y Sacred Heart. Por ello, Holy Diver rebasó las expectativas tanto de la crítica especializada como de los mismos fanáticos y se volvió un pilar fundamental para la movida del heavy metal en los 80’s. La placa es considerada como una inspiración para tantas agrupaciones que encontraron en Holy Diver una madurez musical producto de años de perseverancia, y la experiencia adquirida tras pertenecer a Rainbow junto a Ritchie Blackmore, y más adelante a Black Sabbath. Fue Ronnie James Dio quien hizo resurgir a estos últimos del limbo en el que se encontraban tras la partida de Ozzy Osbourne y el desgaste musical que se había evidenciado en sus dos últimos trabajos Never Say Die! y Technical Ecstasy. Años después, Dio regresaría a grabar un tercer material con ellos llamado Dehumanizer, para luego continuar con su carrera en solitario. Lock Up The Wolves, Magica, Master of the Moon y Killing The Dragon son algunos ejemplos de ese despliegue de calidad en el que Dio nunca abandonó su esencia, como le sucedió a tantos otros intérpretes con el paso de los años. Su último material fue el célebre The Devil You Know, con la recién formada banda Heaven and Hell en 2006, al lado de Tony Iommi, Vinny Appice y Geezer Butler, la cual buscaba forjar nuevamente el sonido de Sabbath con Dio que tanto agradó al público y a la crítica. Como dato adicional, fue Dio también, entre otras cosas, el encargado de popularizar la señal de los ‘cuernos del diablo’, tan conocida por cualquier seguidor del heavy metal.

Ronnie James Dio duerme hoy el sueño eterno, luego de haber fallecido en el 2010 víctima un cáncer estomacal contra el que luchó incansablemente durante algún tiempo, dejando un vacío que ningún otro músico podrá llenar. Pero, su legado prevalece y Holy Diver se convirtió en el inicio de una historia musical con grandes triunfos y conciertos inolvidables por doquier. Tras su fallecimiento, se han editado discos en vivo de sus mejores épocas y han surgido bandas tributo como Dio Disciples, que buscan preservar el sonido y la magia que este señor dejaba a su paso. Holy Diver fue uno de los discos más grandes y representativos en la década de los 80’s, no sólo para la escena del rock dentro de los Estados Unidos, sino también a nivel mundial.


Gracias por tanto, Dio. Tu música y tu voz siempre nos acompañarán como un arcoiris en la oscuridad y nunca te olvidaremos. Hasta el recuerdo, maestro.

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