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Técnicas de escritura: Ley de Compensación y Sinafía

Ley de Compensación y Sinafía - Andamiaje literario

PUBLICACIÓN POR PABLO BEJARANO / 19 DE AGOSTO 2020

Poetry book

Hay cosas que están fuera de nuestra comprensión, que no sabemos porqué son así,  pero que tampoco podemos cambiar. Hay cosas que son de una manera,  y con eso basta. Este es el caso de la ley de compensación, que es una de las normas poéticas que nos ocupan ahora, tal vez por eso es la que más confunde a los versificadores al momento de escandir.

LEY DE COMPENSACIÓN

Esta norma poética busca que el acento estrófico recaiga siempre en la penúltima sílaba del verso. Por eso, cuando nuestro verso finaliza en palabra aguda, debemos agregar en el conteo métrico una sílaba (por llamarlo de una manera) imaginaria. Es decir que si queremos hacer versos de once sílabas, los que terminan en palabras agudas, debemos dejarlos de diez, ya que con esta sílaba imaginaria llegarían a once. En el caso de los versos que terminan en palabras graves, se les cuenta el número exacto de sílabas que queremos, esto quiere decir, que al de once, se le cuentan once. Los versos que terminan en esdrújulas, se les cuenta una de más, ya que en  el conteo métrico la sílaba que queda entre la acentuada y la última, no cuenta, dicho de otra manera, para que nuestro verso que termina en esdrújula tengan once sílabas métricas, debemos contarle doce. Así la última sílaba tónica en el verso, es siempre la penúltima del conteo total. Desconocer esta norma es lo que hace que muchas veces veamos versos de diez, once y doce sílabas revueltas, cuando en realidad todos son de once, ejemplo:

Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver,
cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer.
(RUBÉN DARÍO)

Ju-ven-tud-di-vi-no-te-so-ro= 9 (grave)
ya-te-vas-pa-ra-no-vol-ver=8+1=9 (aguda)
cuan-do-quie-ro-llo-rar-no-llo-ro=9 (grave)
ya-ve-ces-llo-ro-sin-que-rer=8+1=9 (aguda)
(RUBÉN DARÍO)

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡oh visión adorada, de oro, rosa y marfil!
(RUBÉN DARÍO)

Oh-quién-fue-rahip-si-pi-la/ que-de-jó-la-cri-sá-li-da= 7/8-1=7/7=14
la-prin-ce-saes-tá-tris-te/ la-prin-ce-saes-tá-pá-li-da=7/8-1=7/7=14
oh-vi-sión-a-do-ra-da/ deo-ro-ro-say-mar-fil=7/6+1=7/7=14
(RUBÉN DARÍO)

SINAFÍA

Esta es una norma poética poco conocida. En realidad no es más que una sinalefa entre versos, es decir que es una sinalefa que se da entre la última palabra de un verso y la primera del verso siguiente. Como en la poesía todo depende de la forma en que se pronuncia, ésta se da solo entre los bisílabos, trisílabos, tetrasílabos, pentasílabos y hexasílabos, ya que la velocidad del ritmo de estas medidas une los versos, cosa que no pasa en versos mayores, que tiene un ritmo más lento. Ejemplo:

Tan, tan, tan,
tan, tan, tan,
son las doce
de la noche 
en Acatán.
(MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS)

Tan-tan-tan=3+1=4
tan-tan-tan=3+1=4
son-las-do-ce=4
de-la-no-cheen=4
A-ca-tán=3+1=4
(MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS)

Como podemos ver, la primera sílaba del quinto verso, se computa con la última sílaba del cuarto, ya que sus sonidos se unen. Si esto no se diera, el quinto verso se contaría "en-A-ca-tán" y por la ley de compensación quedaría pentasílabo.


PABLO BEJARANO

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