Revista cultural y literaria centroamericana

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"Las aventuras de Mindy y Mandy" [Parte 1] de Claudia Figueroa - /K/RTONES

EXCLUSIVA PARA REVISTA LA FÁBRI/K/ / 19 DE MAYO 2019 

Bridge child children by Pexels.

Prólogo

Durante la antigüedad se contaban historias como medio para enseñarle a la sociedad a vivir de manera más digna. Utilizaban los mitos para ayudarlos a despertar.

Si una persona estaba destinada a entrar en los templos, se le explicaba a grosso modo el significado del mito y, conforme iba superándose, se le acercaba cada vez más al significado profundo de estos, haciendo esas enseñanzas propias.

Con los niños, es necesario trabajar con los cuentos como medio para enseñarles a tener una vida más digna.

Dentro de los cuentos más conocidos tenemos a los de Hans Christian Andersen o de los hermanos Grimm; cada uno con un mensaje que nos quieren regalar para ser cada vez mejores.

Las historias que se cuentan en esta publicación son Las aventuras de Mindy y Mandy, dos hermanitos que viven en una galaxia lejana a la nuestra. Una de las estrellas que ellos pueden ver es nuestro sol, y cuando estas titilan, es porque algún poblador de un planeta lejano está feliz.

Ante todos los horrores que vemos, nos damos cuenta que el ser humano tiene la capacidad de mejorarse a sí mismo y orientar su vida hacia un mejor futuro, Las aventuras de Mindy y Mandy se convierten pues, en una guía para poder orientarnos para ser cada vez mejores personas, sin pasar por encima de los demás. Este libro es una forma de construir estas capacidades afectivas, éticas, y morales para iniciar un surgimiento en los valores de nuestras sociedades. Promoviendo el cambio en cada uno de nosotros, se hace un cambio en nuestra sociedad.

***

El planeta de la Amistad

Érase una vez, en un planeta muy lejano donde la regla era vivir en armonía, que se hallaban dos hermanos, Mindy y Mandy. Ellos eran muy pequeñitos y su planeta era un planeta enano. Para divertirse se juntaban con sus amigos que vivían en los planetas vecinos.

Un día, su mamá, la reina, les dijo:

-Tienen que viajar a los diferentes planetas, me han dicho que hay problemas en cada uno de ellos, no se ponen de acuerdo.

-¿Qué tenemos que hacer, mamá?– preguntaron al unísono.

-Tienen que ir a cada uno de los planetas de nuestro reino y llevarles el mensaje de paz, tienen que aprender a darle sentido al nombre de su planeta.

-Sí, mamá.

Los niños salieron de su planeta que se llamaba “Las Virtudes” era muy pequeño, no vivía mucha gente allí, solo el rey, su esposa, y sus hijos, el resto de planetas formaban parte de su reino. Dicho reino tenía siete planetas y cada planeta tenía el nombre de una virtud: amistad, la paz, la libertad, la justicia, la honestidad, la tolerancia, y la humildad. Y siete planetas más pequeños que orbitan alrededor de estos planetas: el principal es el planeta del amor, que rige a los demás, los otros planetas forman parte de la colonia de planetas. Estos otros son: la generosidad, solidaridad, virtud, paz, libertad, lealtad, compasión.

¿Quieren conocer las historias de cada uno de los planetas? ¿Sí? ¡Qué alegre! ¡Vamos a conocerlos! El primer planeta se llama Amistad.

Mindy y Mandy viajaron al planeta de la amistad. El planeta era un tanto grande, pero solo había una ciudad. Las casas eran hechas de piedra y cada uno de los habitantes velaba porque todo se diera poco a poco a cada uno y no faltara nada a nadie. Allí se podía encontrar de todo. Pero sus habitantes no habían entendido del todo el significado del nombre de su planeta.

Mindy y Mandy llegaron y trataron de entablar amistad con algunos de allí. Su mayor sorpresa fue que cuando les preguntaron que tenían para darles. No querían su amistad, querían algo que les conviniera.

MINDY: No traemos nada material para darles que les pueda interesar.

HOMBRE: Nosotros así somos. Te trato bien dependiendo de la cantidad de cosas que me puedas dar. 

MANDY: Pero no tenemos nada. Solo un corazón dispuesto a amar. ¿Quieres un corazón para amar?

HOMBRE: El amor no sirve para comer, nosotros necesitamos comer.

MANDY: Esta gente ha perdido el valor de la amistad. 

MINDY: Si, lo que papá y mamá contaron era algo del pasado. Tenemos mucho qué hacer.

MANDY: Vamos a ver al monarca.

Salieron hacia el castillo. A simple vista, se sentía frío y sin vida. Las gentes que estaban cerca del monarca lo adulaban para poder hacerse sus amigos, y estaban más cerca siempre y cuando les diera algo. Todos servían por recibir algo. El rey era soberbio, todos querían estar con él por lo que les daba. 

La hipocresía reinaba en el castillo. Los hermanos se acercaron al rey, pero no lograron nada. Luego supieron que tenía un hermano gemelo que era completamente diferente a él. Después de intentar hablar sin éxito, se dirigieron al oriente, a la casa del rey Solaris.

Llegaron a la casa del rey Solaris y este los recibió de una manera bien afable, se desvivía por atender a sus invitados, les dio de todo lo que pedían los niños. El rey era un niño más y su hermano, quien también era un niño, vivía sin amor.

MINDY: ¿Qué es lo que pides a cambio por lo que haces?

REY: Nada, yo lo hago con mucho cariño. Desde que mi hermano tomó el trono –dijo con cierta amargura– por ser el mayor, aunque sean unos minutos, las cosas han ido de mal en peor.

MANDY: Sí, nos hemos fijado, el rey tiene amigos no por el corazón sino por lo que él les da.

REY: Sí, y yo que quisiera que la gente se llevara bien.

MINDY: ¡Tengo una idea! Lo bueno de ser niños es que nuestra felicidad es más grande que cualquier cosa, por eso, cuando estamos enojados, se nos pasa rápido. Hagamos que los pobladores despierten el amor en su corazón.

El rey y los niños se pusieron a trabajar, su estrategia fue decirle a cada uno que hay una persona que quería darles algo, cuando terminaron, cada uno empezó a buscar al otro.

Luego empezaron a querer hablar mal del otro, pero la gente empezó a defender a los compañeros. Pasaron los días, y los niños empezaron a entender el significado de la amistad.

¡Sí! Lo habían logrado. Estaban viendo que el planeta empezaba a avanzar poco a poco. Cada uno empezaba a ver al otro como un hermano, los hermanos eran cómplices de los otros, y empezaban a llevarse bien entre todos.

MANDY: Nosotros ya nos tenemos que ir, nuestra misión en este planeta ya terminó. 

REY: Vayan en paz, gracias por todo.

MINDY Y MANDY: ¿Nos quieren acompañar a visitar al siguiente planeta? Vengan, acompáñenos  al siguiente planeta. Será divertido ver qué podemos encontrar en el planeta de la Libertad. Tomaron su nave y se dirigieron al siguiente planeta donde les espera la siguiente aventura.

Continuará...

Revista La Fabrik

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