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Técnicas de escritura: Elisión y aféresis

Elisión y aféresis - Andamiaje literario

PUBLICACIÓN POR PABLO BEJARANO / 26 DE AGOSTO 2020

Maquina de escribir poesía
Fuente: Suzy Hazelwood

Hemos venido hablando a veces de "licencias poéticas" y a veces de "normas poéticas". Queremos establecer una diferencia entre ambas. Las licencias poéticas son aquellos recursos que el poeta puede o no utilizar, los que quedan a su arbitrio; las normas, por otro lado, son aquellas que son inevitables. En las primeras tenemos, por ejemplo, la diéresis y la aféresis (que trataremos hoy), en la segunda, la sinalefa y la elisión.

ELISIÓN: es una norma métrica de uso cotidiano y que, sin embargo, no la identificamos por su nombre. Es una especie de sinalefa, porque une, aparentemente, el sonido de dos sílabas, pero, al contrario de la primera donde la unión es nada más fonética, acá es también gráfica, porque no solamente se unen el sonido de las vocales, sino que se modifican las palabras en su escritura. Los ejemplos más claros son "al" y "del", que derivan de "a el" y "de el". La elisión no tiene lugar cuando "el" pertenece a un nombre propio, tal es el caso de "El Salvador" o "El Progreso". En este caso, habría sinalefa al anteponerles la "a", pero no elisión.


AFÉRESIS: esta licencia poética es la supresión de una sílaba o letra al inicio de una palabra; en métrica, nos servirá para obtener el metro deseado. Es importante  que al suprimir una sílaba se sobreentienda la palabra que estamos empleando, de lo contrario, la aféresis será defectuosa. Si la sílaba se suprimiera al final, no sería aféresis, sino apócope, y si se suprimiera, en el centro sería síncopa. En cualquiera de los tres casos, se recomienda, regular su uso, para que el poema conserve su calidad. Veamos un ejemplo:


Aféresis: 

"Ahora que estoy pensándote"

"Hora que estoy pensándote".


Apócope:

"Allá donde la pasión prendió su llama"

"Allá do la pasión prendió su llama".


Podemos apreciar que ambas nos ayudan, en un ejemplo, para hacer un verso octosílabo; en otro, para un endecasílabo. Los ejemplos más conocidos de la aféresis y el apócope, se dan en los nombres, por ejemplo: con la primera, a una joven llamada "Fernanda" le diríamos "Nanda", con la segunda, "Fer" o "Ferna", por eso decimos que son de uso cotidiano.

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